Paseo por Talca II

6 Sep

Sale el sol y salimos a la calle. Hoy hizo un día, realmente, primaveral. Y, a mi parecer, no fui la única que lo notó. Fui al gimnasio como casi cada mañana. Pero al terminar no me apetecía encerrarme en casa. Así que paré en el centro para pasear y disfrutar del buen tiempo.

Hoy fue un día lleno de colores. No se vosotros pero yo le pongo color a todo. Para mi cada pensamiento, lugar, sensación, experiencia y sentimiento tiene un color. Cualquier cosa que quepa en mi imaginación tiene un color. Es algo inconsciente y difícil de explicar. Es como la “esencia” que te quedas con cada cosa que ocurre. Y esa esencia tiene un color.

Hoy recuerdo el día azul. Estaba el cielo despejado. Y, a pesar del tráfico y el ruido del centro, sentía una agradable tranquilidad. Y para mi la tranquilidad es azul. Las calles ya están llenas de volantines. Y, por tanto, de niños que los alzan al aire. Eso da muchísimo color.

Las calles están, también, llenas de banderas chilenas. Rojo, azul y blanco y la estrellita. Los colectivos cuelgan banderines con los colores del país. De las ventanas brotan más banderas. Y en la tele no paran de repetir “más chilenos que nunca”. Casi me siento chilena, sin perder, por supuesto, mi identidad catalana. Y es que se acerca el 18. Y en Chile el 18 es equivalente a celebración. Lo llaman las fiestas patria. Y me han advertido que ese día se come y se bebe más que nunca. Habrá que experimentarlo.

En este dia tan colorido me fijé que había hartas minas en la calle. Pensé que no fui muy original. No fui la única que quiso pasear. Pero cuando paseo sola por las calles talquinas me da por observar. Miro a la gente y, de alguna manera, la pinto en el paisaje de mi imaginación. Me da por pensar qué será esa gente, qué estará estudiando, en qué estarán trabajando, etc. Y es que cero que debe haber poca gente como yo, es decir, solo paseando. Las chicas en las que me fijé fueron, básicamente, las que miraban ropa a mi lado. Debieron pensar que como salía el sol era necesario comprarse alguna polerita linda y, como no, colorida. Y las tiendas, por supuesto, estaban preparadas para este día. Los escaparates ya han cambiado. Ya no ponen por todo “50%” o “Liquidación”. Ahora ya empieza la “campaña de moda” primavera-verano. Por tanto, se ven ya más vestidos, faldas y poleras de mil colores. Porque eso es lo que buscamos nosotras cuando sale el sol y tenemos algunas luquitas en el bolsillo.

A la vuelta agarré un colectivo. ¿Sabéis qué? Nunca hablo con el colectivero ni con el taxista. No me gusta. Pues hoy, por alguna razón que desconozco, me dio por hablarle. Le contaba que había mucho tráfico y que había algunas cosas de Talca que no entendía. El tipo me seguía la charla. Hasta que me preguntó: ¿De dónde eres? Le contesto que soy de España. Y me confesó que estuvo una vez, hace 15 años, en España. Pero me subraya que estuvo en una isla llamada Mallorca. Justamente! “Ahí vivo yo!” Exclamé sorprendida. Y nos reímos de lo pequeño que es el mundo. Por supuesto, me hizo la segunda pregunta que sigue (siempre) a la de “¿De dónde eres?” que es: “¿Y qué haces en Talca?”. Es curioso que casi todo el mundo reaccione igual. Así fue mi primera charla con un colectivero. Anecdótico.

Y así fue mi día. Azul.

Foto: Locomidoporloservido

3 thoughts on “Paseo por Talca II

  1. http://www.artiquicia.com/azul/
    coneixes aquesta pagina?
    I el Soneto de las vocales de Charles Baudelaire

    A negra, E blanca, Y roja, U verde, O azul: vocales,
    algún día diré vuestro origen secreto;
    A, negro corsé velludo de moscas relucientes
    que se agitan en torno de fetideces crueles,

    golfos de sombra; E, candor de nieblas y de tiendas,
    lanzas de glaciar fiero, reyes blancos, escalofríos de umbelas;
    I, púrpura, sangre, esputo, reír de labios bellos
    en cóleras terribles o embriagueces sensuales;

    U, ciclos, vibraciones divinas de los mares verduscos,
    paz de campo sembrado de animales, paz de arrugas
    que la alquimia imprimió en las frentes profundas;

    O supremo clarín de estridencias extrañas,
    silencio atravesado de Angeles y de Mundos;
    O, la Omega, el reflejo violeta de sus Ojos!

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