Así es la vida, así es la burocracia.

3 Sep

Nadie dijo que sería fácil. Esta es la gran frase que Daniel y yo nos repetimos desde el día en que nos conocimos. Una vez casados nos interesa legalizar nuestro matrimonio en ambos países y, por ahora, no es tarea fácil. Voy a intentar describir los pasos que hay que seguir para legalizar un matrimonio chileno-español celebrado en Chile. Espero que pueda servir de ayuda a alguien, ya que en el consulado no son muy pacientes ni amables. Y eso, para mi, es criticable. Cuando una llega a un país extranjero agradece cualquier tipo de amabilidad que, por desgracia, el consulado español de Santiago de Chile no da. Las preguntas me las contestaron medio a regañadientes. Y os prometo que solo por “vocabulario chileno burocrático” son necesarias despejar algunas dudas. Tengo que agradecer, eso sí, el buen trato del “Centre català” también en Santiago, muy cerquita del consulado. Ahí, además de advertirme del trato del consulado, me acogieron cálida y amablemente.

Lo primero que tuve que hacer fue inscribirme en el consulado español de Santiago. Para ello me pidieron una foto, fotocopia del pasaporte y rellenar una hoja con mis datos que te dan en el  mismo consulado.

Una vez inscrita en el consulado ya pudimos inscribir nuestro matrimonio. Para ello tuve que entregar varios papeles:

– Certificado del matrimonio en versión “fotocopia de la partida”.

– Certificado de nacimiento de ambos cónyuges.

– Fe de soltería del cónyuge español.

– Fotocopia del DNI o pasaporte de ambos cónyuges.

– Declaración jurada de ambos por separado que exprese las razones que los llevan a la celebración del matrimonio. Esto se puede hacer en el mismo consulado. te entregan una hoja en blanco y debes explicar porqué te casas. Finalmente debes pagar 4.000 pesos por cada declaración.

Cuando logramos juntar todos estos papeles nos dirigimos al consulado, sabiendo previamente que el horario de este es de lunes a jueves de 9 a 13hrs. Una vez entregados los papeles, el trámite se demora un mes aproximadamente. En nuestro caso se demoró, sorprendentemente, 15 días.

Pero aquí no termina la cosa. Solo hemos inscrito el matrimonio. Falta averiguar cuál es nuestra situación en cada país. En mi caso me vencía la visa de turista y el hecho de estar casada no me facilitaba nada directamente. Las opciones que me dieron en extranjería, ya que en el consulado no “tocan estos temas”, eran 3.

Una de ellas era hacer frontera. Es decir, ir a Mendoza y volver. Así lograría tener visa de turista por otros 3 meses más. Aunque eso me suponía dinero. Tendría que pagar los pasajes más la estancia ahí si no decidiera volverme el mismo día. No había tiempo ni dinero, así que rápidamente descartamos esta posibilidad.

Otra de las formas, era pagar unos US$ 100 para poder tramitar una prórroga de la visa de turismo. Para ello creo que teníamos que presentar una fotocopia de la tarjeta de turista, fotocopia del pasaporte y una foto. No recuerdo si pedían algo más.

La tercera opción era pedir una visa de residencia temporal. Esta fue la opción elegida. Te dan una visa para 4 meses más. Para ello tuve que demostrar que tenía crédito para sobrevivir, un certificado de nacimiento de mi marido, 2 fotos carné mías, fotocopia de la tarjeta de turismo, fotocopia del pasaporte y el certificado de matrimonio.

Ahora me falta ver si todo está correcto. Como por todo, las cosas de palacio van despacio. Por el momento, soy una inmigrante ilegal.

Foto: lotyloty

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