Prioridades de mi primer mundo

4 Nov

Aunque lleve más de un año sin escribir no consigo desvincularme de este blog. Sigo hablando de él en mis conversaciones con amigos y sigo manteniendo una lista de ideas sobre qué escribir. No se me van las ganas de hacerlo aunque si se me va el tiempo.

Es curioso, estoy en un momento en el que mis máximas preocupaciones no van más allá de mi familia (entiéndase por familia la que se elige y la que no) y de mis ambiciones inquietudes profesionales. He limitado mucho esas preocupaciones y es que parece que esa es la única forma de poder centrarme en algo: hay que priorizar.

Al final siempre es lo mismo. Se trata de pequeñas decisiones que derivan en consecuencias. Mi decisión de dedicar, por primera vez en mi vida, el tiempo exclusivamente a los objetivos que me he marcado me convierte en una persona alejada de todo lo que no tiene que ver con esos objetivos.

Los hay que me han definido como una persona fría (por no querer desviarme de mi camino), implacable (por ser rigurosa con mis quehaceres) y egoísta (por mantener mis prioridades). Pocos son los que me felicitan por serme fiel.

No lo entiendo. El mundo está lleno de personas que se llenan la boca con frases inspiradoras que animan a proponerse retos, que invitan al fracaso como forma de aprendizaje y que insisten en la persecución de metas, pero nadie habla de las consecuencias de emprender una de esas propuestas.

Y cuando una se decide a emprender un proyecto, se da cuenta de que el mundo no está preparado para que las personas se prioricen a ellas mismas. No está preparado para que las personas sean fieles a sus ideas y principios. No está preparado para respetar las decisiones de los demás. No está preparado para recibir negativas.

El mundo solo juzga. No interesa saber qué hay detrás de cada decisión, ya no importa el porqué de lo que hacemos. Solo importa lo que hacemos y cómo eso repercute en lo demás.

Imagen destacada: Obra de SOMA.

4 thoughts on “Prioridades de mi primer mundo

  1. Hola Caterina, encantado de colarme en tu abandonado blog.
    Si tus prioridades son las que se muestran en la foto, yo particularmente me quedaría con la cuarta opción, pero me temo que por aquello de los imponderables de la edad que indican mis papeles, ya ves parece que estoy incluido dentro de los seres humanos con derechos (já, me río por no llorar con todos los seres humanos que algunos se empeñan en denominar ilegales, qué triste contrasentido, seres humanos…ilegales??? ); pues eso a lo que iba, que me temo que quizás la opción que más visito es la segunda…
    Mucho debes haber cambiado desde que coincidimos en aquel curso de Promotores en Palma: Fría, implacable, egoísta…qué miedo me das, pero me cuesta creerte
    Si me lo permites, discrepo de tu último razonamiento, creo que SÍ es importante saber qué hay detrás de nuestras decisiones, pues son la antesala de nuestros actos y de cómo repercutirán en los demás. Ser fiel a uno mismo es importante pero no dejes que esto te aleje, no de tus objetivos, si no de los demás de lo que te rodea. Te lo dice alguien que por desgracia ha tropezado demasiadas veces en esa maldita piedra del camino en solitario.
    Jopé, vaya ladrillazo que te he soltado, je je.
    Encantado de haberte reencontrado en el camino, que te vaya muy muy bien.
    Miles de besitos
    Benito

  2. ¡Benito, qué alegría encontrarte por aquí! Tienes razón cuando calificas mi blog de abandonado y me da mucha pena. Tengo como objetivo personal retomarlo pronto.
    Estoy de acuerdo en tu última discrepancia, de hecho, creo que criticamos lo mismo: hay que entender el porqué de nuestras acciones y precisamente, yo critico que la gente se quede con la decisión sin tener la intención de entender las razones que hay detrás.
    Supongo que el paso del tiempo nos va cambiando y nos permite ir aprendiendo. El mensaje que quería transmitir es que por primera vez me siento fuerte para priorizar mis objetivos. Precisamente es mi complicada edad la que me ha hecho tomar este tipo de decisiones pero, créeme si te digo, que mi esencia es la misma que la que estaba en ese curso de promotores… 😉
    Un abrazo gigante.
    P.D. En cuanto a la foto, sigo decantándome por la cuarta opción… 😛

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