El peatón talquino
El peatón talquino es atrevido. No teme a nada. Él camina tranquilo, sin prisa pero sin pausa ni miedo. Se requiere, realmente, valentÃa para cruzar los semáforos en rojo. O bien se trata de una sociedad daltónica. No estoy segura.
El peatón talquino, al cruzar, no mira ni a la derecha ni a la izquierda. Supone que no va a ser atropellado. Es una persona confiada de sà misma y con mucha (demasiada) seguridad. Asume más derechos de los que yo creo que tiene. No le basta la acera para caminar, pasear o hueviar como dicen acá. Tiene que invadir las calles reservadas, normalmente, para los coches. Parece que pretende que el único que esté pendiente sea el conductor. Y un conductor, después de todo, no puede mirar al mismo tiempo a la derecha y a la izquierda. Es complicado manejar acá. El que maneja debe someterse a las leyes de de la calle, no solo a las de tráfico. Y éso puede convertirse en un verdadero peligro.
Una vez estuve en Italia. Yo les sugiero, peatones, que si algún dÃa viajan allá tengan más cuidado. Allá los conductores no tienen piedad. Ahà uno aprende a respetar señales de tráfico, semáforos, pasos de cebra…De lo contrario pones tu
vida en peligro. Asà es la ley del asfalto.
El otro dÃa inventé el dicho “cruzar a lo talquino”. Consiste en una negociación peatón-conductor olvidando cualquier señal, ley o norma. El peatón, siempre decidido a cruzar, hace un intento (solo intento) de parar al acercarse un auto. El conductor se acojona y suele dejarle pasar. A veces imagino que el peatón trae una pistola bajo el brazo que solo ve el conductor. Y con éso lo amenaza. Si no, no me explico. Estoy acostumbrada, en estos casos, de aplicar la ley del más fuerte que en este caso serÃa el auto. Asà como las micros abusan de los autos, los autos suelen abusar de los peatones. Pero acá no. El peatón, no sé cómo, manda.
Los peores, para mi, son los ejecutivos que visten terno (traje). Ellos pasan como si fueran reyes, a paso lento y majestuoso. Te miran fijamente a los ojos e insinúan algo asà como “soy un crak y por éso paso”. Como el anuncio de L’oréal, porque ellos lo valen… También existen las viejitas. Éstas merecen respeto, pero igual no cuesta nada esperar a que el semáforo les ceda el paso. Se supone que tienen tiempo y pocas cosas a hacer. Yo les recuerdo que lo importante no es llegar el primero, simplemente llegar es más que suficiente (al menos en este caso).
Otro tema es el de los ciclistas. Son como los peatones pero con dos ruedas. éstos no se han percatado de que existen complementos muy útiles fabricados, especialmente, para ellos. Hablo de cascos, señales luminosas, etc… En Talca, los ciclistas, no llevan nada de éso. Y no se dan cuenta de que la carrocerÃa de uno que va en bicicleta es su propio pellejo. Arriesgados son. Muchos tampoco saben que hay formas (me atrevo a decir que internacionales) para indicar hacia que lado van a girar. Con los brazos po…
En fin, que en Talca los amos del asfalto son los peatones. Ah! Y no nos olvidemos del tráfico perruno. Pero esto es otro tema, casi digno de otro post a parte. Los perros callejeros, como su propio nombre indica, viven en la calle. Y, sobretodo en las noches, se lanzan sobre los coches sin ningún miramiento. No temen por su vida. Creo que son más atrevidos que los peatones. No se qué pretenden ladrando y lanzándose sobre los autos. ¿Que les tire un chuletón?
Los únicos conductores capaces de esquivar peatones y perros podrÃamos decir que son los colectiveros. Éstos conducen. Tampoco miran mucho y no tienen problemas en parar, frenar, girar o acelerar. Ellos van a lo suyo, a buscar clientes a toda costa y sin complejos. Asà funcionan las leyes del asfalto en esta ciudad. Él también tiene su particular visión como talquino y conductor.
Foto: My Buffo





[...] Caterina también habla de esto. Tags:ciclistas,conductores,peatones,talca  [...]
July 25th, 2008 at 7:29 pmLos perros vagos… oh! esos sà que son atrevidos!
(y agresivos, vieras mis neumáticos…)
Salut!
Paul
July 26th, 2008 at 8:53 pm[...] Palma. Digamos que, ahora, entiendo porqué no me gustaba nada manejar en Talca. Y es que el peatón talquino tiene la personalidad del conductor [...]
July 29th, 2009 at 7:56 am