Ella

20 Mar

Ella es una mujer con cara de llamarse Estefi o Miriam. Es una mujer de 40 y tantos años que aparenta 10 años menos. Se ve bonita, bien vestida y bien peinada. Soporta el peso de una larga y morena melena. Mide aproximadamente 1’60 m. y debe pesar unos 56 kg. (incluída la melena). En su cara no presenta arrugas que delaten su edad. Supongo que ya hace unos años le salió su primera cana, pero ella se encarga de que eso no sea evidente.

Ella es una mujer que no conozco pero, sin embargo, la veo cada lunes, miércoles y viernes a la misma hora. Llega a las 9 de la mañana al gimnasio, siempre, perfectamente arreglada. Normalmente viste falda de tubo conjuntado con una camisa bien planchada y una chaquetita diminuta encima. Algunas veces usa pantalón y siempre con unos importantes tacones que la suben 10 cm. más.

Aparca casi siempre delante del gimnasio. Es de esas que aparcan de oído. Saca su bolsa azul del Mercedes que conduce y se dirige al vestuario. Dedica unos 20 minutos a cambiar su falda por su conjuntito de hacer deporte que, siempre, suele combinar con sus zapatillas y toalla. Luego va al espejo y se hace una cola de caballo con su larga y morena melena. Cuando ya cree estar lista sube a las máquinas y empieza la sesión.

Suele pegarse a cualquier chica que le dé un poco de bola. No usa mp3, con lo que necesita hablar para distraerse. Las noticias matutinas que dan en la tele de la sala no parecen interesarle mucho. Así que busca con quién hablar. A mi nunca me ha encontrado disponible para ello, pues en las mañanas soy mujer de pocas palabras. Casi siempre encuentra a la persona idónea. Sus temas de conversación són siempre los mismos. Habla de sus dos hijos, del cole donde van los niños, de las tareas de la casa, de la dieta que hace esta semana y de su ocupado marido. Por lo que tengo entendido ella no trabaja. Ella acompaña a los niños a la escuela, hace la compra y la comida. Imagino que su marido debe ser un empresario bién posicionado que no suele llegar pronto a casa ni ver mucho a sus hijos. Me da la sensación de que ella trata de llamar la atención de su marido a través de dietas, modelitos y maquillaje. Y eso me da pena porque no parece vivir para ella, sinó para los demás. Es un error bien grande que, más de una vez, cometemos casi todas. Sin darnos cuenta que nuestro atractivo no está solo en nuestro cuerpo, las marcas y el maquillaje. Típico tópico pero empiezo a estar ya convencida.

Pero hoy la observé de otra manera distinta a la que la observo los otros días. Hoy estaba triste y el pantalón no conjuntaba con su camiseta. Intuí que algo no iba bién en su rutina, cosa que no entendí porque es viernes y hace un día más que luminoso. Sólo estuvo media hora. Después ya bajó a la ducha y a volverse a cambiar. Para la ducha usa como 5 potingues para el cabello y unos 2 para el cuerpo. Casi que se lleva la bolsa a la ducha. Después se pone 3 tipos de cremas: una para la celulitis, otra bronceadora para el cuerpo y una hidratante para la cara. La verdad es que dedica más tiempo a arreglarse que a hacer deporte.

Hoy no voy a criticar a este tipo de mujeres “10” que suelo ver como aburridas o cansinas. Hoy, sólo intenté hacer una descripción de lo que puede ser esta mujer. No pude ser del todo objetiva ya que no conozco nada de ella más que lo que veo cada mañana. Lo demás es dar rienda suelta a mi imaginación, que no se queda corta.

Foto: nigel appleton

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