Caníbales

8 Aug

Hay personas que están hechas de otras personas.

Hay personas incapaces de generar ilusiones. Son personas que siempre han vivido, de forma parasitaria, dejándose llevar vagamente en el río ilusorio de los demás.

Hay personas que no han aprendido de sus errores. Se caracterizan por ser empollones que memorizan la teoría pero son incapaces de digerirla y llevarla a la práctica. Son sacos rotos que se desprenden de cuanto hayan adquirido. Pronto o tarde. No saben retener. No saben transformar.

Hay personas que viven sin esperanza. Desconocen cómo construirla y, en realidad, no la necesitan. No necesitan vivir con ella, les basta caminar solos. Sin rumbo. Se conforman con deambular de puerta en puerta. De puerto en puerto.

Cata mitja 7

Hay personas vacías. Y que te vacían. Para intentar ser felices necesitan succionar las emociones de los demás porque son incapaces de sentir algo por sí mismas.

Hay personas que devoran a otras personas. Son seres hambrientos sin capacidad de auto generarse los suministros más vitales. Roban la fuerza de los demás y utilizan su energía para sobrevivir en su oscuro mundo.

Hay personas pobres, que tienen poco sino nada. No saben cuidarlo. Destruyen cuanto tocan. Y lo disfrutan. Hacen daño y torturan. Y les da igual.

Estas personas crecen de los demás. Se forman de los demás. No tienen esencia propia. Son una copia mala copia. Ponen en su boca palabras que no son suyas, palabras envasadas al vacío.

Su color favorito es el color favorito de un viejo amigo que perdieron hace años y aun no lo saben. Su ceguera les impide verlo. Su insulso corazón les impide sentirlo.

No se acuerdan de cuál es su canción favorita porque ésta cambia en función de quién tengan delante. Es una pena maltratar tanta melodía. Menospreciar tantas letras. Es una pena no poder emocionarse con una canción. Para siempre.

Estas personas no saben cuál fue su mejor viaje porque no supieron disfrutarlo. Perdieron el tiempo controlando lo incontrolable. Solo recuerdan esa fotografía que utilizaron para presumir de lo no vivido. Son pura apariencia.

Estas personas tienen miedo. Son tan vulnerables que se disfrazan de héroes antihéroes. Se olvidan de que los héroes sin alma siempre terminan siendo monstruos. Terminan solos. Y sin conciencia.

No son personas enfermas pero no están sanas. Son tóxicas y capaces de contagiar a quien se cruce en su camino.

Son personas de carne y hueso, pero de mentira. Ellas mienten al ritmo que nacen, crecen, se reproducen y mueren. Se creen lo que no son y usan la confusión como excusa. Para todo y para todos.

Estas personas, los caníbales, siempre serán trocitos anclados al pasado de otras personas. No tienen fuerza alguna para atreverse a vivir tal y como son. Son cobardes. Se niegan a aceptar su verdad. Se niegan a aceptarse. Se disfrazan. Y ahora lo entiendo.

Nunca podrán entregarse a nadie porque valen demasiado poco para los demás. Para ellas mismas. Nunca podrán llenar a otra persona porque carecen de empatía. Y así no se puede.

Por suerte o por desgracia nunca podré olvidar a los caníbales que han pasado por mi vida. El compromiso que tengo conmigo misma me impide borrarlos de mi memoria, pues su recuerdo me mantiene firme ante la decisión de no permitir que éstos vuelvan a entrar en mí jamás. De los jamases.

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