Mi coca melancólica

30 Apr

Hoy os voy a contar un secreto. Voy a revelar la receta de mi conocida “Coca de trempó”. Contando que me encuentro en un país lejano del mío me veo obligada a explicar qué es. Se trata de una masa parecida a la de algunas pizzas. Esa masa en mi isla se llama “coca” (nada que ver con lo que el resto del mundo entiende por dicho nombre). El trempó es como una ensalada de cebolla, tomate, y pimiento verde.

La receta es simple. Primero prepararemos la masa. Un vaso de agua, uno de aceite y otro de leche. Lo echamos todo en un bol. Una cucharadita de sal. Y medio vaso de cerveza para el que quiera que la masa sea más esponjosa. Acto seguido debemos echar harina hasta que quede una sola masa compacta. El punto para dejar de echar harina es cuando la masa no se nos pegue en los dedos. Dejaremos reposar la masa una horita mínimo. Advierto que hay distintas formas de preparar la masa. Pueden cambiar ingredientes. Yo expongo MI receta.

Mientras preparemos el trempó. Cortamos a trocitos pequeños 3 tomates, 2 cebollas y 2 pimientos. Lo mezclamos todo y lo aliñamos con aceite y sal. Últimamente le agrego un poco de pimienta para que quede más sabroso. Y listo!

Una vez la masa ya reposó, la expandiremos por la bandeja del horno. A mi me gusta que quede más o menos fina. Así que la estiro bien hasta que quede delgadita. Después le echaremos encima el trempó. Lo repartimos de manera que la masa quede totalmente cubierta.

Ahora sólo nos quedará hornear la coca. La meteremos en el horno unos 45 minutos aproximadamente a 220º. Cuando esté lista la retiramos del horno y dejamos que enfríe. Seguidamente la cortamos a cuadrados y la servimos sobre la mesa. Mallorquines expertos en dicha tapa recomiendan comerla con queso y uvas y acompañada de un buen vino tinto. Se puede comer a todas horas. Podemos usarla como entrante o como plato principal, según el apetito. Ya la he dado a probar en varios países. En Alemania la cociné para mis amigos de ERASMUS alemanes y no alemanes. También la dí a probar a mi familia argentina. No conseguí que se aprendieran el nombre. Ellos la llaman: pizza mallorquina, subrayando, sin queso (y no son los únicos que le llaman así). Y por último la presenté a mi familia chilena. No quedó rastro, así que me permito imaginar que les gustó. La tengo prometida a varios nuevos colegas de Talca. Espero pronto poder pagar mi promesa, ya que nunca me opongo a cocinarla.

Ahí va mi confesión del día. Espero les guste. Bon profit!

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