Antes del 21
HabÃamos hablado mucho de ésto. Nunca encontrábamos el momento ni el lugar adecuado. Hasta el dÃa 1 de agosto. Un impulso, un miedo, y una ilusión nos hizo entrar con decisión al registro civil. Sin pensarlo ya más pedimos hora para casarnos en 20 dÃas más. Lo primero que hicimos después fue comunicarlo a nuestros padres. Hubo sorpresas, felicitaciones, miedo y alegrÃa. Todos se lo esperaban pero nadie se lo esperaba, ni nosotros mismos. Pero querÃamos hacerlo y debÃamos hacerlo ya.
De ahà en adelante empezaron los preparativos, las comunicaciones y más sorpresas. No lo comunicamos a todo el mundo por igual. HabÃa que pensar cómo hacerlo, cómo decirlo y a quién. Asà como lo Ãbamos comunicando nos hacÃamos a la idea de que pronto serÃamos “marido y mujer”.
Yo empecé animada y contenta buscando qué vestido lucir, qué peinado hacerme, qué zapatos llevar, etc. … Pronto me dà cuenta de lo difÃcil que es hacer esto sola. Pensé mucho en mis padres y en mi hermano, mis amigas y amigos y toda mi familia. Extrañaba a mi madre, que es la que mejor podÃa asesorarme. Extrañaba a mi padre haciendo todo tipo de preparativos. Me faltaban “los mÃos” a mi lado. No era capaz de elegir sola ni de prepararlo sola. Pocos dÃas después llegó la mejor noticia: mis padres y hermano tenÃan un vuelo reservado. Me costó horas asumirlo. Más que asumirlo, creerlo. Pero fue el mejor regalo. El 18 de agosto llegaban ellos a Chile. Fue emocionante. El aeropuerto Arturo Merino Benitez ha presenciado muchas de mis mayores emociones. Me ha visto llorar, sonreÃr, triste y feliz. Y a menudo ha presenciado estos estados a la vez. Conseguà mantenerme tranquila hasta el dÃa de la boda incluido. Todos estábamos felices y por ello, yo estaba tranquila.
Hubo la oportunidad de que los padres de los novios se conocieran. Y fue muy lindo el encuentro, linda mezcla cultural chilena y catalana-española. Hubo sonrisas y carcajadas. Creo que fue perfecto.
Dos dÃas antes del “gran dÃa” encontré el vestido que me iba a poner. Fui asesorada por mi madre principalmente, pero también ayudaron los demás. Conseguà sentirme bonita y cómoda con lo que llevaba puesto.
Busqué nardos por toda Talca. QuerÃa casarme con un ramo de nardos, siguiendo la tradición materna. Fue imposible encontrarlos. Asà que me tuve que conformar con liliums. Igual quedó precioso el ramo.
No faltó una peluquera particular: mi cuñada. Se pasó la tarde anterior tirabuzeando mi cabello. Y tampoco faltaron las argollas, de las cuales se encargó Yolanda, mi suegra. Todos pusieron de su parte y lo agradezco. No me pude quejar. Todos estaban dispuestos a ayudar y disfrutando, a la vez, de cada detalle que iba ocurriendo.
Y asà fueron, más o menos, los dÃas previos de nuestro matrimonio. Mucha emoción y mucho cariño. Muchos detalles y una imperfecta perfección.





[...] recomendación de BlogDay es, por supuesto, los detalles de la boda en el blog de mi linda y flamante [...]
September 1st, 2008 at 12:54 am